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COVID-19 | Panorama en el Mercado Centroamericano

covid19 centroamerica

por: Norma Parrado | Corporate Solutions Senior Broker

 

El mundo entero enfrenta tal vez el más grande desafío de su historia reciente. Una pandemia declarada que al 25 de marzo del 2020 registra ya 453,074 personas infectadas de las cuales según datos oficiales, aproximadamente 700 están en Centroamérica. 

 

Ante la crudeza de las cifras y el aumento exponencial de los casos de contagio, nuestras naciones se encuentran frente a un inesperado reto  de salud pública que implica destinar importantísimos esfuerzos a controlar  la propagación del virus para intentar en lo posible evitar una crisis social de efectos incalculables; pero como si esto fuera poco, Latinoamérica se ve inmersa en el desafío que implica mantener a flote las economías de los países de la Región, que conforme a las ultimas cifras de la CEPAL pudiera sufrir una contracción de -1,8% del PIB Regional y Según las últimas proyecciones del IIF retrocederá un 2,7%, frente a la expansión del 1,2% prevista cinco meses atrás, cifras que se traducen en un aumento importante tanto de los índices de desempleo como en los niveles de pobreza y pobreza extrema.

 

Aunque esta realidad es poco alentadora, la capacidad de resiliencia y una visión conservadoramente optimista nos permite pensar que para el  4Q empezaremos a ver una lenta reactivación económica y con ella la generación de algunas oportunidades que puede ofrecer el mercado inmobiliario corporativo, las cuales empezarán a salir a flote en medio del proceso de recuperación económica y que los especialistas de COLLIERS INTERNATIONAL PANAMA tendremos en el radar transaccional para ofrecer a las importantes compañías que por años han confiando en nuestro equipo de expertos a nivel mundial.

Aquí algunas de nuestras notas.

 

BAJA LA DEMANDA. AUMENTA LA DESOCUPACIÓN. BAJAN LOS PRECIOS:

 

Un racionamiento lógico si pensamos en la disminución de operaciones a la que se verán enfrentadas algunas empresas y que las lleve a la decisión de reducir sus áreas de operación administrativa, de producción o logística como consecuencia de una baja demanda de bienes y servicios, por cuanto tendremos escasa liquidez circulante y estaremos frente a consumidores más cautos y menos impulsivos.  

 

Estos espacios liberados que entran a aumentar el inventario de m2 disponibles, pondrán los precios de renta en una clara tendencia a la baja, escenario interesante para potenciales clientes que busquen oficinas, locales comerciales y naves industriales.

 

Es en este momento en que los landlords tendrán que hacer uso de su creatividad y estar abiertos a estructurar estrategias de negociación, que les permita enfrentar la competencia y convertirse en una opción atractiva para nuevos inquilinos, como también para retener a sus inquilinos antiguos, evitando así generar desocupación en sus propiedades y entrar en la lista de espacios disponibles, que presentará un lento ritmo de absorción.

 

 

ES EL MOMENTO DE QUIEN TIENE LIQUIDEZ:

 

De situaciones difíciles también nacen grandes oportunidades y esta no es la excepción.

 

Obtener recursos del sistema bancario será más complejo, pues después de esta crisis puede suceder que los procesos y las condiciones de análisis y aprobación de créditos sufran ciertos ajustes. En ese orden de ideas, algunas compañías por efectos de la situación de emergencia se verán forzadas a salir a la venta de sus activos fijos a costo de oportunidad, buscando liquidez inmediata que permita cumplir con obligaciones pendientes y continuar con su operación.  

 

Para quien tiene la liquidez, será entonces el momento de estar atento a esas oportunidades de inversión y dependiendo del perfil de riesgo lanzarse con propuestas de compra que llamen la atención de quien requiere acceder a recursos inmediatos.

 

 

SUPLIDORES ALTERNOS – CENTROAMERICA:

 

Con la llegada del COVID-19 a China, y el cierre total de sus actividades buscando la contención del contagio, grandes empresas del sector textil, automotriz, de calzado y tecnología entre otros, vieron interrumpida su cadena de suministro o producción, al romperse este importante eslabón logístico.

 

Esta situación dejó al descubierto la fragilidad de los procesos que concentran gran parte de su operación en un solo proveedor y llevará a los grandes jugadores de esos mercados a reorganizarse y explorar lugares alternos. Es allí cuando Latinoamérica se convierte en un destino de interés para esas inversiones que buscarán implementar nuevos centros de maquila y producción, así como también sus centros de distribución y operación logística, que los desligue de la dependencia de Asía como principal suplidor.

 

Los  países centroamericanos, que  acertadamente han venido entrando  en las últimas décadas en el mapa de las maquilas, modernos parques  industriales, zonas francas y centros logísticos, están en el momento de capitalizar sus más visibles ventajas, entre ellas su posición geográfica y de conectividad con los dos océanos, mano de obra calificada y en edad laboral, y  algunos países con alto nivel de bilingüismo entre otros, que les permita entrar con fuerza en el horizonte de opciones para estas nuevas empresas. Será de suma importancia el esfuerzo sostenido que impriman los actuales gobiernos a modelos de zonas francas y especiales, con los consecuentes atractivos para la IED, incentivos a la inversión privada, a la generación de empleo y políticas que ofrezcan seguridad jurídica al inversor. 

 

Entre tanto hay distintas opiniones en los diversos sectores empresariales de la Región. Hay quienes a pesar de las noticias internacionales y a los graves efectos que ha dejado la pandemia a su macabro paso por países desarrollados, confían en que la situación retornará a la normalidad en un mes y se preparan para reactivar su dinámica de producción en ese término de tiempo; por otra parte, están los que se mantienen informados y conectados con la realidad mundial. Son empresarios de distintos sectores económicos de la región mucho más precavidos al momento de hacer sus predicciones y que consideran que aún es muy pronto para opinar acerca de cual será el efecto real de la pandemia en la economía centroamericana. Coinciden en su preocupación por la fragilidad de sus economías y de sus sociedades y prefieren esperar 1 o 2 meses, para evaluar la situación interna de sus países y solo entonces trazar la nueva ruta empresarial, tomando las decisiones que correspondan con prudencia, pero siendo positivos y confiando en que con mucho trabajo y esfuerzo vendrá una lenta recuperación después de la crisis.

 

Por otra parte, hay quienes ya perciben la presión de las cuarentenas de 24 horas declaradas en varios países y ven con preocupación como se resiente su situación económica con la consecuente dificultad para cumplir con sus compromisos. Son empresarios que por ser generadores de importante cantidad de puestos trabajo como el sector de las maquilas textileras o los call centers entre otros, concentran ahora mismo toda su energía en intentar algún tipo de salida y buscar soluciones alternas sin que en el futuro inmediato se pueda visualizar por ahora nada concreto. Muchos de ellos desde ya intentan analizar cual puede ser el nuevo giro de su negocio evaluando, aunque aún de manera prematura, los que pudieran ser escenarios de oportunidades post crisis.

 

 

Esta situación inesperada y ciertamente trágica, ha marcado un antes y un después. Llevará sin duda a las empresas a realizar replanteamientos profundos y cambios importantes en los hábitos de consumo y compras, en sus modelos de negocio, en su manera de operar empezando por el espacio físico que ocupan, en sus sistemas logísticos y de producción, en su posición frente a las opciones de modernización, tecnificación y sistematización a las que algunos fueron reacios por evitar salir de su zona de confort o por temor a lo desconocido y en términos generales los llevará a reinventarse, a “salir de la caja” buscando en adelante minimizar futuros riesgos y optimizar recursos tanto económicos como humanos y físicos y en esta nueva ruta trazada a la fuerza, involuntariamente entrarán en procesos de modernización que los convierta en empresas mucho más competitivas y preparadas para asumir futuros desafíos y entrar con nuevos bríos en el mundo globalizado y sacudido por el COVID 19, que  con dureza y sin compasión de ninguna clase sacó del letargo no solo al ser humano si no a las empresas y gobiernos del mundo entero.