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Colliers México: Innovación y tendencias en el mercado inmobiliario industrial y comercial

Los modelos híbridos buscan estrategias inteligentes y oportunidades para crecer en conexión con la era digital

La demanda por el modelo de Coworking se ha incrementado de manera importante. El confinamiento, dejó al descubierto que ya no es necesario estar todos juntos, reunidos de manera simultánea en un punto de la ciudad, así lo consideró Javier Lomelín, director de Colliers México en entrevista con El Economista. “Los Coworkings estuvieron identificados como un modelo viable para empresas de reciente creación que no demandaban demasiados espacios de trabajo y que requerían operar de manera inmediata, debido a que los emprendimientos no cuentan con claridad en su velocidad de crecimiento, por ello, la flexibilidad les venía muy bien a los emprendedores, a Startup y a los nuevos emprendimientos. “Si bien es cierto, todo el sector de oficinas ha tenido un impacto serio e importante con la pandemia, debido al que el home office es generalizado y mandatorio. Ahora conforme se vayan dando los regresos y las autorizaciones oficiales correspondientes para poder regresar a los corporativos o a los centros de trabajo, los Coworkings puedan capitalizar una oportunidad y esa radica en que se adaptan fácilmente”, dijo el directivo.

Mencionó que ahora los corporativos, los emprendedores y los despachos están visualizando en este regreso post-pandémico a los centros
de trabajo también en espacios colaborativos.

Beneficios

Javier Lomelín consideró que algunos de los beneficios para considerar a los Coworking como una opción, destaca que al firmar contratos a un plazo menor, se consigue la flexibilidad de crecer
o decrecer las áreas rentadas y eso les da una ventaja competitiva frente a los modelos tradicionales y una ventaja
a los usuarios del Coworking.

Asimismo, los espacios colaborativos al ofrecer oficinas totalmente adaptadas y listas para ocuparse de manera inmediata, tienen como beneficio una ocupación inmediata y una liberación del capital (capex), de la inversión que las empresas tienen que hacer para adaptar sus espacios. Lomelín enumeró los beneficios:
1 Inmediatez o disponibilidad inmediata.
2 Flexibilidad de crecer o de decrecer, al entrar y salir.
3 Requerimiento cero de capex para ingresar.
4 Tener múltiples ubicaciones en una ciudad con lo cual, los centros de trabajo se acercan a los domicilios de los colaboradores y trabajadores, o bien se acercan a los clientes de las empresas sin la necesidad de estar en una sola ubicación.

Modelos Híbridos

 “Creo que este experimento global forzoso e inmediato del home office, ha hecho que las organizaciones a prendan a trabajar de manera diferente. El modelo tradicional no necesariamente será al que regresemos toda vez que hemos visto, que desde casa, a través de un trabajo remoto sin la necesidad de desplazarse, se pueden llevar a cabo una serie de tareas importantes y de manera eficiente”, mencionó el director de Colliers México.

Explicó en contraposición el modelo de home office no permite hacer de manera eficiente otras tareas que son importantes en el trabajo
cotidiano. “Todo parece indicarque el modelo híbrido es el que regirá de aquí en adelante y cada organización podrá ir determinando esa definición.
“Un modelo híbrido son horarios flexibles, días de asistencia presencial, presencia física de algunas posiciones, ya vendrán los ajustes específicos dependiendo del core business de cada organización, de la cultura organizacional, del número de personas, etcétera. Hay una serie de variables que
establecerán el concepto detallado al modelo híbrido de cada empresa, de cada institución”. Dijo que el modelo híbrido requiere y demanda y sólo es viable, si viene acompañado de tecnología robusta que permita esa funcionalidad operativa, sin interrupciones, de manera segura sin que la información corra riesgo de ser hackeada. “La comunicación, el intercambio de imágenes, la interconexión de las bases de datos, de los sistemas, sea eficiente para el trabajo cotidiano de las organizaciones”, concluyó.

Créditos:  Patricia Ortega | El Economista