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Comprar o rentar, ¿Qué es mejor?

Tener una vivienda propia es el sueño de la mayoría de las personas, ya que no solo en cuestión de estabilidad o estatus, sino que también significa generar un patrimonio, pero esto no va bien con todos los estilos de vida, ni es para todos.

En los países como el nuestro,  se tiene la mentalidad que el rentar una casa es tirar el dinero a la basura, lo difícil de entender es como las mismas personas no piensan que tiran su dinero a la basura cuando compran cosas que no necesitan, o incluso cuando pagan elevados intereses en sus tarjetas de crédito por no saberlas manejar de manera correcta, una renta se debe de entender como un servicio, como el seguro del coche o hasta un celular.

Las personas siempre dicen: pues sí, pero cuando pagas una hipoteca estás pagando por algo que va a ser tuyo. En parte es verdad, pero también lo es que en los primeros años de la misma, prácticamente toda la mensualidad se va al pago de intereses y no al pago de la casa. Es decir: estamos pagando por el servicio al banco, muy poco es realmente para pagar eso que va a ser nuestro

Por otro lado, la mensualidad de un crédito hipotecario suele ser significativamente mayor al costo de la renta en determinado lugar. Además, es un compromiso a largo plazo: si en un momento dado no la podemos pagar, podemos perder nuestra propiedad. En el caso de una renta, siempre está la flexibilidad de podernos cambiar a otro lado. Por ese simple hecho, muchos especialistas recomendamos, por lo general, no comprar a menos que sea un lugar que tengas pensado habitar por lo menos 10 años. No si piensas mudarte antes.

Hay dos formas en las que una casa puede servir como inversión: que adquieras una vivienda que vas vivir con tu familia, o invertir en un inmueble que vas a rentar, una casa o local comercial que te permitirá tener un flujo de efectivo mes a mes.

El primer caso va generar tu patrimonio familiar a futuro, aunque te genere un gasto a corto plazo porque vas a pagar mensualidades de un crédito hipotecario, al final de un periodo tendrás una casa propia y habrás utilizado el crédito como complemento para un ahorro. Esta propiedad la vas a disfrutar, lo que también implica un dividendo y, en el futuro, la podrías vender y obtener otra ganancia.

En el segundo caso, si estás más allá de crear patrimonio familiar, y buscas una inversión complementaria, entonces puedes invertir en propiedades que creen flujos por medio de rentas.

Una opción te genera una entrada de liquidez mensual, la otra te genera una inversión a largo plazo y ofrece seguridad.

Sin embargo, cuando decides comprar, lo primero es pensar por qué quieres una casa: sin duda lo primero que te mueve a tomar la decisión es la necesidad emocional y social de ser "propietario", pero cuidado, tener el capital también es importante.

La respuesta correcta dependerá de la situación en la que se encuentre cada individuo y sobre todo la etapa de su vida, solamente debemos dejar los prejuicios a un lado para poder tomar decisiones informadas y sobre todo lo que sea mejor para nuestro bolsillo.

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