Por Teresa Campos, Directora de Consultoría

Durante las últimas semanas se ha generado una fuerte discusión en las redes sociales respecto al comportamiento en el trabajo de la generación nacida entre los años 80 y 90, más conocidos como millenials. Un grupo importante de personas considera que este sector está compuesto por empleados narcisistas, flojos, difíciles de satisfacer e infelices. Por otro lado, ellos se defienden argumentando que sólo buscan recompensas en el corto plazo, perseguir sus valores y poder trabajar en equipo.



¿Qué tan difícil es cumplir con estos requerimientos? O escrito de otra forma, ¿están las empresas dispuestas a cambiar en pos de los millenials?



Considerando que hoy los millenials representan el 32% de la fuerza laboral activa de nuestro país, la satisfacción y compromiso de este grupo es trascendental para el cumplimiento de las metas de la empresa. La clave está en alinear los objetivos corporativos con los de sus empleados. Y no hablamos del cumplimiento de presupuesto de ventas o el aumento del número de clientes. Los objetivos de la empresa deben ser entendidos como los valores que persigue. Esto significa estar realmente comprometidos con los productos o servicios ofrecidos. Mostrar que la entidad es un aporte a la sociedad desde los distintos ámbitos de mercado, y traspasar estos valores a sus empleados. Es decir, alinear el objetivo comercial de la institución con sus valores y con los incentivos a sus trabajadores (monetarios y no monetarios).



Estamos convencidos que el alineamiento de la estrategia, la generación de un atractivo modelo de incentivos y un programa de retención de talentos, saca lo mejor de esta generación y mejora los resultados de la empresa.

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