La reciente inauguración de la ampliación del canal de Panamá, pronostica un verdadero impacto económico y social que vendrá a potenciar una transformación integral en la productividad y competitividad de Latinoamérica y el Caribe, permitiendo a sus países  insertarse en las cadenas de valor globales mediante el desarrollo de un sistema logístico articulado y eficiente.

El aumento en los volúmenes de carga  comercial producto de este megaproyecto,  ha tenido un efecto muy positivo en lo que se refiere a innovación y crecimiento de la infraestructura portuaria. Los puertos de Kingston (Jamaica), Cartagena (Colombia), Valparaíso (Chile), Santos (Brasil), Veracruz (México), El Callao (Perú), Miami, Los Ángeles y Nueva York  han invertido miles de millones de dólares para poder recibir a buques de mayor tamaño y ser parte de una ruta más eficiente de sus mercancías hacia Asia y Europa.

Dentro de los beneficios que se vislumbran para las economías  se puede resaltar un incremento en los servicios de trasbordo, seguros, banca y almacenamiento de carga, es decir todo el clúster de logística; aprovechando no solo el paso de la carga, sino impulsando cadenas logísticas para agregar valor a esa carga y generar nuevos negocios y empleos.

Los beneficios mencionados vienen acompañados de importantes retos, que se concentran en la inversión en infraestructura con alianzas público-privadas y el establecimiento de acuerdos y tratados comerciales con otros países.

A nivel interno, la ejecución de esta obra  promete ayudar a transformar el papel que juega Panamá para muchas empresas estadounidenses y de otros países que tienen negocios en Centro y Suramérica, dada su privilegiada ubicación geográfica, su economía dolarizada y los incentivos  fiscales que lo hacen cada vez más atractivo como país para los inversionistas y empresas extranjeras.

El principal reto para el país deberá ser  ofrecer más y mejores servicios logísticos y añadir valor a las mercancías transportadas por el Canal, así como el lograr una sinergia entre el sector público y privado en el desarrollo de la infraestructura complementaria para mejorar la conectividad actual del país.